Don Oto arrimó su silla a la cama de Bauti, lo tapó bien, y se sentó. Bauti entonces le dijo "Pero no trajiste el libro de Beeman!" y es que no había un libro de beeman, ni siquiera uno de historietas, sino recuerdos. Que transmitían los papás a los hijos, y los hijos a sus hijos de boca en boca, explicó Don Oto, la forma mas antigua de contar cuentos.
La cosa es que a Beeman también le había tocado actuar de abeja en el jardín, porque Beeman fue el primer nenito tan lindo como inteligente y porque Beeman también tuvo la suerte de tener una mamá copada para hacer disfraces. Sólo que como esta historia es muy vieja, la mamá tuvo que hacer el traje empezando por el principio y no por una feria americana, ni las reliquias de ningún baúl.
La otra diferencia es que Beeman había elegido él solo de qué quería disfrazarse. Hacía mucho que había encontrado un panal de abejas en el patio de su abuelita y con ellas pasaba los mejores momentos de la hora de la siesta. Ni bien todos se iban a dormir, Beeman corría al panel y las llamaba "bzzzzzzzzzzzz!!!" y ellas salían a jugar con él. Eran sus ídolas, y él el ídolo de ellas.
Por eso cuando la maestra preguntó de qué querían disfrazarse él fue el primero en gritar "BZZZZ" en clase. Y levantar la mano. De a poquito todos fueron eligiendo su disfraz, bueno, todos no, faltaban Iaio, la parlanchina y Gati, la gordita. La maestra dijo entonces que los dos que quedaban eran el elefante, para Gati y la mariposa para Iaio.
"Nooooo! yo no quiero ser el elefante, porfi!" dijo Gati "Me asustan, prefiero ser la mariposa". A Iaio le dió pena que Gati no hubiera podido elegir y como nunca desperdiciaba oportunidad para hablar y para que todos la esucharan, anunció bien fuerte "Entonces podemos cambiar, yo voy a ser el elefante, Gati, no te hagas problema". Ese día volvió contenta a casa, ella solita había resuelto el problema del día!
Cuando llegó el día del acto, todos los chicos practicaban su parte contentos detras del telón. Las mamás habían diseñado los disfraces más creativos y coloridos. Gati, la mariposa gordita, era una de las más lindas, con alas azules enormes y antenitas de brillantina multicolor. Iaio, sin embargo estaba triste, sentada en un rincón. Tenía puestas un par de medias can-can blancas y una polera blanca tambien. Al lado: una cabezota enorme y redonda hecha de tela de arpillera y pintada de color gris, con una trompa larguísima. Su mamá había sido tal vez la que más había trabajado, al fin y al cabo los elefantes son enormes. Los disfraces de elefantes, claro, también!
"Y Beeman?" preguntó Bauti impaciente. "Te fuiste a otro cuento, Papi?" Con la paciencia que a Bauti se le estaba yendo, Don Oto anunció: Ahí viene, shhhhhhh
Ahí estaba Iaio donde la dejamos, sentadita, cuando Beeman se le acercó a preguntar qué le pasaba. Ella le confesó que se había apurado a intercambiar disfraces con Gati. Que lo que había querido hacer era ayudarla a ella pero no se había detenido a pensar que a ella misma tampoco le gustaban los elefantes! Pobre Iaio! Beeman, para levantarle el ánimo le dijo que estaba divina, que el disfraz era muy simpático!
"Simpático.... pero deforme!" Contestó Iaio, que no estaba de humor para recibir piropos. Entonces fué cuando se le ocurrió. Beeman se levantó, le dió la mano a Iaio y bien fuerte dijo "bzzzzzzzzzz..... bzzzzzzzzzzz...... bzzzzzzzzzzz" Y de a poquito empezaron a llegar abejas, las del patio de la abuela, cargando muchas pero muchas flores, de todos los colores. Rápido se las pusieron en la trompa, en las orejas y hasta en el ombligo del disfraz de elefante. Tantas tantas flores que hay quien dice que el patio se quedó gris, como un elefante. Y el elefante Iaio se transformó en el mas colorido que jamás hayamos visto. Y todo gracias a Beeman, el superheroe que va al jardín.
"Pero imaginate si en vez de contármelo me mostraras ahora al elefante" le dijo el nenito tan lindo como inteligente a su papá. Esa noche Bauti y Don Oto se pusieron de acuerdo en escribir el primer libro de Beeman, juntos. Y esta vez tardó mucho mas que de costumbre en quedarse dormido.